Trasteos matutinos
Cada día de nuestros días cargamos con el peso de nuestras acciones. Si ayer no quisiste estudiar es muy probable que hoy no seas precisamente un erudito. Si quieres ser un astronauta más te vale ponerte a estudiar física y astronomía. Y si bien la sociedad no es meritocratica si no más bien lúdica, es justo pensar que recibimos los resultados fruto de nuestro esfuerzo previamente sembrado. Para los que trabajan como asalariados (no necesariamente todos ni sólo ellos ) les será familiar cargar con una maleta todos los días de arriba abajo en la cual guardamos lo necesario, lo preciado y un pedacito de nuestra alma junto a un gran trozo de nuestro tiempo. Y es precisamente hacia esa lonchera laboral a la que me quiero dirigir, la única que nos acompaña de ida y vuelta, en mi caso que salgo de noche y vuelvo de noche, representando el único consuelo que tenemos y la certeza de que la próxima quincena si se nos va a pagar. Todos los días arrastramos este lastre al que llamamos cuerpo...