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Mostrando las entradas de agosto, 2020

Libertades de un preso

No hay nada que nos prive más de nuestra libertad que creer que somos libres; casi todos caemos en esa condenatoria idea. La libertad se reduce a un conjunto de elecciones limitadas, y lo que consideramos libre albedrío no es más que la ilusión de poder escoger. Somos pues, pájaros en jaulas, unos en barrotes de oro, otros más modestos en cobre y latón, los más miserables en palitos y paja pero al fin y al cabo encarcelados. Nuestro carcelero, el ciclo de la vida, al que algunos se refieren como La Parca o La Muerte, no es más que un chófer que cumple su labor: recogernos después de vivos hasta un paradero incierto todo por orden de alguien que no conocemos. Solo queda disfrutar ese lapso que transcurre entre nuestra llegada y nuestra recogida, entreteniéndonos en nuestras pequeñas celdas hasta que nos llegue la hora de ser libres.

Sueños somnolientos

Es extraño cómo nunca sueño cosas alocadas, sino largometrajes surrealistas. Hoy soñé que comía afuera con mis padres de noche mientras 2 hombres se nos acercaban tímidamente a mendigar. Yo rápidamente me levanté encarándolos preguntando qué querían. No espere respuesta y ya que estábamos comiendo arepas rellenas, por alguna razón pedí un huevo duro pelado, lo envolví en un par de servilletas y les dije a los mendigos que lo compartieran entre ellos. Lo recibieron. Uno de ellos, gordito y con un bigotito como el de Cantinflas no dijo nada, el otro, se enojó. Cuando detallé su rostro, también pasado de peso, supe que no era normal, lo que peyorativamente decimos personas especiales; era algo muy sutil pero evidente. Me acerqué y le dije que ya le había ayudado, que por favor se fueran, se enojó y me amenazó, me apuntó el puño hacia adelante, a lo cual gracias a mi entrenamiento le tomé de la mano y me di cuenta que tenía un revolver miniatura. Me parecía ridículo, pero era real y efecti...