Las decepciones de la vida

Hace ya un par de meses que no me arrimaba por estos lares, pensando en si realmente vale la pena seguir con estos escritos o solo es un desperdicio intelectual lo que estoy haciendo, pero para mí consuelo, siento que esto es una excelente forma de desahogar mis pesares y exponer mis ideas. Sin mas preámbulo empecemos.
Hace una semana ya de lo ocurrido, y siendo franco ni siquiera ser por donde empezar. Siempre pensé que la adultez era la cúspide de la vida, etapa en la cual obtenías todas las libertades y se estaría en potestad de todo. Nada más lejos de la verdad. Cuando tenía 17 no había día en que no ansíase convertirme en adulto; para mi sorpresa una vez llegué a la mayoría de edad no ha sido más que una caída libre en decepciones.
Actualmente trabajo como mesero en un club, cuyo nombre no quiero acordarme, en el cual llevo ya siete largos meses laborando. Nunca pensé vivir algo demasiado alucinante, sorprendente o abrumante. Hasta que el capitán de meseros me comenta que no le exija demasiado a uno de mis compañeros (buen amigo mio) puesto que estaba enfermo. Debe de tener dolor de estómago o gastritis, pensé, pero no, el capitán de meseros me confiesa muy discretamente: tiene cáncer de colon. Me cae como balde de agua fría. No lo he podido creer; alguien tan alegre y bonachón con cáncer, que si bien está un poco delgado y demacrado no me es posible creer tan terrible destino para una persona tan afable. Pensé toda la mañana de ese día y parte de la tarde en tal cuestión, perdiendo el apetito. Traté de no pensar demasiado en eso y olvidarlo, siendo bastante difícil cuando has perdido ya a una tía que amabas mucho de cáncer de páncreas. Tenía un turno doble (16 horas) así que a mediados de la tarde estaba asignado a otra zona del club. Una capacitación para mas de 50 personas junto a una hermosa mesera que ese día haría de mi compañera y de la cual estaba perdidamente enamorado. Es carismática, muy tierna y lo mejor, ¡ambos somos zurdos! . Hablando ella con uno de los clientes, no sé cómo ni por qué, ella le comenta al señor que tiene 26 y que tiene dos hijos (es 8 años mayor que yo ¡ocho años! ) desconocía todo eso, no podía creerlo. Yacía yo dolido con la inminente perdida de un amigo y ahora con una gran desilusión amorosa. Sumado a esto me entero que un primo de una compañera se ahorcó, y ella ante tal noticia había hecho una escena en una de las cocinetas del club, rompiendo en llanto y dando alaridos al aire. Con que esto es ser adulto.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Viajando hacia ninguna parte

La lectura, la escritura y otros vicios

La nueva normalidad