Sueños somnolientos

Es extraño cómo nunca sueño cosas alocadas, sino largometrajes surrealistas. Hoy soñé que comía afuera con mis padres de noche mientras 2 hombres se nos acercaban tímidamente a mendigar. Yo rápidamente me levanté encarándolos preguntando qué querían. No espere respuesta y ya que estábamos comiendo arepas rellenas, por alguna razón pedí un huevo duro pelado, lo envolví en un par de servilletas y les dije a los mendigos que lo compartieran entre ellos. Lo recibieron. Uno de ellos, gordito y con un bigotito como el de Cantinflas no dijo nada, el otro, se enojó. Cuando detallé su rostro, también pasado de peso, supe que no era normal, lo que peyorativamente decimos personas especiales; era algo muy sutil pero evidente. Me acerqué y le dije que ya le había ayudado, que por favor se fueran, se enojó y me amenazó, me apuntó el puño hacia adelante, a lo cual gracias a mi entrenamiento le tomé de la mano y me di cuenta que tenía un revolver miniatura. Me parecía ridículo, pero era real y efectivo. En ese momento, como un niño, me pidió que por favor, rogándome, que no dijera nada. Ahí es cuando me dí cuenta que había un montón de policías. El puesto de comidas estaba sobre una esquina y pude observar como en cada esquina había un par de ellos. Le dije que se tranquilizara y rápidamente me dispuse a disparar al aire y a gritar que acababa de quitarle un arma a ese tipo. Se vinieron un montón de policías encima y lo inmovilizaron. Entre lágrimas, me dijo, otra vez como si fuese un niño, que no dejara que se lo llevaran a la cárcel, que su mamá se pondría muy triste. El otro tipo que lo acompañaba se había marchado. Mientras lo esposaban, le dije a una de las policías que por favor no se lo llevaran, que no presentaría cargos y que yo me haría responsable de él. No sé ni por qué lo dije ni por qué me hicieron caso. Lo liberaron y me dijeron que si pasaba algo me llevarían a mí en su lugar… El muchacho se puso a llorar y entre lágrimas me dijo que le recordaba a su papá. El hecho es que al otro día me dispuse a llevármelo para una iglesia de un buen amigo mío, y yo, sin ser creyente, le dije, crédulamente, que Dios tenía grandes planes para él y que este era la respuesta... Así pues, mi amigo le dio trabajo en la iglesia. Es una iglesia humilde, en obra negra, sobre una loma, así que naturalmente empezó a ayudar en oficios varios y a acabar la iglesia. Dijo que con lo que ganaba le ayudaba a su mamá.

Me desperté. Queriendo saber más… Me sentía tan en paz, hasta que recordé que solo era un sueño. Me levanté queriendo saber más, un poco melancólico. La moraleja de la historia es que coman liviano antes de ir a la cama y no vean Forrest Gump antes de  dormir.

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