Amordazados
Vivimos en una sociedad -como diría el Joker- en la que en todo momento estamos bombardeados por una inmensa cantidad de información. La privacidad es algo del siglo pasado, un bello recuerdo de nuestra intimidad como personas y de nuestros secretos más profundos. Hay información que nos interesa más que otra. Así, como puede qe nos interese el fútbol o nos apasione el golf, las empresas toman nota de toda nuestra información recopilada del uso de aplicaciones y servicios "gratuitos" que nos encontramos en Internet. No faltará mucho para que la privacidad, que si bien ya es prácticamente nula, desaparezca totalmente. Me recuerda a Futurama, una serie distópica con temas muy profundos y oscuros camuflados en tintes caricaturescos y de humor, donde la publicidad se hallaba presente incluso en los sueños de las personas, gracias a la tecnología del año 3000. Si bien falta mucho para que las empresas logren ese sueño húmedo de meternos publicidad incluso mientras estamos dormidos, poco nos falta para alcanzar ese nivel de surrealismo. Y si bien esto suena como si estuviese saltando de un tema a otro que no tienen nada que ver, no hay mejor ejemplo del exceso de información que este mismo blog, perdido entre millones de tantos sin que posiblemente alguien lo vea, mucho menos lo lea y lo disfrute.
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