Delirios de falso amor
No hay nada peor que amar y no ser amado; pues no, es peor ser amado y no querer amar. Es frustrante, decepcionante e incluso caprichoso no abrirse al amor por miedo a ser lastimado, a pesar de que muchas veces sea lo más sensato. Otros, por otro lado, se centran en otras cosas según ellos "más importantes", dejando el amor en segundo plano, excusando su inseguridad en responsbilidad: nada más lejos de la verdad. Solo los más valientes se atreven a amar sin importar las consecuencias: amar sin contratiempos, sin peros, con deseo, amor puro, incondicional y verdadero. Aunque esto no salga bien siempre, es mejor haber amado por lo menos una vez, a nunca haber amado...
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